2

Padezca una incipiente calvicie y disimúlela llevándose los pelos de atrás para adelante. Dígase que si tuviera pelo sería feliz. Recuerde aquellos tiempos profundamente felices en los que gozaba de su frondosa cabellera distraído de su existencia. Vuelva al presente y dígase que ahora ya no. Mírese mucho al espejo. Mirándose al espejo dígase que nunca más va a ser feliz. Dígase que quizás pueda vivir sentimientos parecidos mientras duren sus pelos de atrás. Pero feliz, lo que se dice feliz, nunca más. Usted no es tan tonto como para creer en las modernas técnicas de microimplante capilar. Las cabelleras de león no vuelven así como así. Usted lo sabe. Ya no volverán las crenchas de la niñez. Está condenado a imaginarse cada vez más pelón. ¿Qué no daría por volver a las mechas? Sería su principio del regreso a la vida. Enfrentar al viento otra vez, seducir, ay, ay, ay. Pero no. Su condena es la pelusa. Este castigo del infierno que lo único que promete es vejez. Dígase con ganas Adiós a la pelambre, a sus ilusiones de siempre joven; adiós al marco de la cara, y bienvenida nariz.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

7 respuestas a 2

  1. ns dijo:

    notable, seba: estaba escribiendo sobre la calvicie a partir de una idea bastante tonta que no me llevó a nada, así que me deprimí un poco y abrí el correo electrónico y me llegó el mensaje anunciando tu blog. lo tomo como una señal. de qué, a saber.

    ¿leíste “cómo me quedé calvo”? novela de un tal arnon grunberg editada en tusquets.

    que sigan los éxitos.
    saludos.

    • hacercosas dijo:

      Nico, no leí la novela. Pero la voy a leer. No te voy a decir que es mi tema excluyente el de la pelada, pero, bueno, está entre las prioridades…
      Abrazo grande, y que a vos también te sigan los éxitos.

  2. edu dijo:

    “…si cual Calvino soy fuera Lutero
    contra el fuego no hay cosa que me valga
    ni vejiga o melón que tanto salga
    el mes de agosto puesta al resistero…”

    de: “Calvo que no quiere encabellarse” – Francisco de Quevedo

    Abrazo
    Edu

  3. Lic. F.J.D'. dijo:

    ¡Evidentemente, tu escrito les vino al pelo! Tengo que empezar así para no perder la oportunidad de difundir mi fama. Hablamos, algo te adelanté… Mi primer IM-PRESIÓN, del primer escrito sobre DE-PRESIÓN, fue reparando en el nombre de este espacio – Blog: WORDPRESS. “Palabra prensa” o “Palabra presiona”, según mi entendimiento. La palabra PRENSA, PRESIONA ‘dentro’ de la persona y deja un registro. También PRESIONA por SALIR. Me diste a pensar que cuando esas palabras PRESIONAN por salir y no parece posible que salgan, el (no)hablante se enferma. ¿¿¿A que sabes de qué enferma??? ¡Sí! Lo descubiste… Enferma DE-PRESIÓN. La Palabra presiona, sacarla es mantenerla viva, ponerla en juego. Guardarla es dejar que muera, sin que haya vivido lo suficiente. No me refiero a cualquier palabra, me refiero a esas Palabras. ¡Un gran abrazo! Te felicito por tu movimiento, que lo DE-mostras andando. EXITos

  4. Franco dijo:

    Los calvos prematuros (¿hay algo realmente prematuro?) sabemos de esa sensación de FF a la vejez –y sí, la muerte– que te señala el espejo a la mañana. Contra la exuberancia capilar de la tele y los afiches, ese espejo ahí y tu rastreo cuidadoso de la vida de cada pelito restante, de cada zona que se abre como selva amazónica depredada. La primera indicación de que de ahí en adelante todo es pérdida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s