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Imagine un lugar donde todos sus habitantes tengan los ojos color miel. Fascínese imaginándolo. Ahora deduzca que, en ese lugar, ninguna persona con los ojos color miel se destacaría por eso, ya que tener los ojos color miel sería ahí lo más común del mundo. En los días subsiguientes acérquese todo lo que pueda a eso que llamamos los propios sueños y la gente querida. Entrégueles toda la gracia que pueda dar, y también toda la tristeza y el resentimiento. Regale su vida en esos menesteres. Sienta que está acá, en este mundo, como por chiste y sin saber qué con él. También contraatáquese diciéndose que, de todos modos, tiene sus preferencias. Sí que las tiene. Usted sabe lo que prefiere. Ahora entienda que, de esas preferencias, usted no es el dueño; que se le escurren entre las manos como el agua. Apenas mojan, secan. Después de pensar estas cosas, siga dedicando su vida a mostrarse gracioso con los suyos, como sosteniendo humoradas de aburrido en el tiempo. Destáquese en esto. Y sea agradecido por destacarse en eso. Dígase que es una inmensidad fabulosa esta oportunidad de no hacer nada relevante acá. Asuma que está hecho para nada en un mundo increíble, lleno de oportunidades y no hecho a su medida. Sepa que, en cualquier caso, usted se esfuerza, aunque más no sea, en vislumbrar. Y dese cuenta que si existiera un lugar en el que todos sus habitantes pudieran vislumbrar usted no se sentiría tan solo. Sienta que usted no da más. Agradezca sus ojos verdes –o los del color que sean- para poder sentirse usted. Y para poder fascinarse con los ojos color miel.

Piense en alguna persona a la cual conozca y que tenga los ojos del color de la miel. Si no conoce a ninguna, salga a la calle en busca de una, acérquesele y conquístela. Hágase su amante o –si no logra tanto- su amigo. Que sea enero. Atérrese por la casualidad de haber encontrado lo que se propuso buscar, por toda esa confabulación ridícula –como a usted le gustará llamarla- que en un enero los cruzó. Sienta el dolor de encontrarse dentro de un juego muy triste que consiste en conocer al paso a alguien fascinante y en medio de tanta estupidez. Sienta que querría quedarse para siempre con ella o con él. No duerma igual ahora que no puede abrazarlo, que no puede distinguirse usted mismo en sus ojos color miel. Recuerde que lo que más le gustó de ese tiempo que pasaron juntos fue tenerlo dormido a las tres de la tarde en sus brazos. Y los ojos color ya sabe. No intente explicar cómo le duele estar tan solo. Respire.

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4 respuestas a 4

  1. diego dijo:

    te amo!!!! ¿POR QUE TERMINA SOLO? ¿PARA PODER SEGUIR ESTANDO DEPRIMIDO?
    ¿¿¿¿¿HAY LUGAR PARA FINALES FELICES EN ESTE BLOGGGGGGGG?????

    • hacercosas dijo:

      No, no se queda solo para “poder seguir estando deprimido.” Eso es algo que, en todo caso, lo excede. Y es anterior, seguramente, a sus últimos pasos. Al menos eso entiendo yo… que también te amo.

  2. TheQueen dijo:

    yo conozco una! pero la abrazo poco…

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